Y DE REPENTE… TODO CAMBIÓ

Hoy he soñado que estaba en un mundo mejor. Viajaba no sé dónde ni con quién ni a qué lugar. Pero el
destino era sencillamente extraordinariamente idílico.
Luego está la realidad de la subsistencia diaria, que a cada uno lo pone en su lugar, sea merecido o no.
Figuro que ese mismo tránsito estaréis atravesando muchos de vosotros.

Soplan vientos de mudanza. Cargados de ilusiones y sueños por cumplir.
Esto hace que teclee sin parar, volcando mis emociones, sentimientos y pasiones, de la forma que mejor lo hago, escribiendo.
Comenzamos otro día más en esta situación que nos ha robado tiempo de vida.

Creo firmemente en la humanidad y en el amor que sentimos los unos por los otros como el mejor antídoto contra este virus.
Un amor de los de verdad, de los que no tienen intereses económicos, sociales y clasistas.
Debemos respetar a nuestros semejantes, en ellos reside el hombro, el brazo y la mano en el que apoyarnos para lograr un cambio.

¡Si siembras, recoges! ¡Si riegas, creces! Si cultivas, renaces!

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