Tan solo una palabra aprendida

La imperfección se basa en recomponer lo roto. Y ha sido un año de recomponer todo lo que se rompió y nos dejó vacíos, de aprender a vivir y disfrutar de lo más pequeñito y de lo más insignificante. De ordenar todo lo que estaba desordenado y, sobre todo, de aprender a vivir con lo que te ha tocado.

Nadie es perfecto en esta vida; yo tampoco lo soy. ¿Qué es la perfección?

Tan solo una palabra aprendida a base de insistencia o la correlación de hechos consumados, no sabría decir. Lo perfecto no es lo normal. Tengo claro que somos imperfectos, aunque nos empeñemos en disimularlo, enmascararlo y disfrazarlo.

Soy consciente de que cuando la imperfección entra en nuestras vidas, éstas cambian. Sí, ese viaje que yo ya he comenzado. Y sí, tengo miedo y sí, seguramente seguiré cometiendo errores soy humano y sí, tengo mucho que aprender, ¿pero quién nace aprendido? Y sí, me volveré a caer pero así volveré a levantarme.

No hay una subida, ni tan alta, ni tan larga, ni tan empinada que no tenga un fin.

Si los que dicen ser perfectos supieran lo equivocados que están, serían imperfectos, aunque sólo fuera por llevar la razón.

La imperfección de la vida es lo que nos empuja a creer, a querer y a aceptar. Creación, comprensión y aceptación. ¿Qué mérito tendríamos sino en esta existencia nuestra?

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