El tiempo entre pinturas

El tiempo es el mayor de los regalos. En esta sociedad, que vive en la inmediatez, en el ya y ahora, en el quítate tú que me pongo yo y en da lo mismo lo que digan de uno, lo más importante es hacer ruido y que hablen de uno.

Los seres humanos somos una preciosa obra de arte en movimiento. Cada uno de nosotros irrepetibles, únicos y especiales.

Preciosos cuadros renacentistas, barrocos, flamencos, impresionistas, surrealistas, abstractos e hiperrealistas. Cuyos colores son la generosidad, la valentía, la responsabilidad, la elegancia, el coraje, el estilo, la fidelidad, la educación, la honestidad, el servicio a los demás, la belleza exterior e interior, el respeto y la bondad.

Y así es como deberíamos mirarnos los unos a los otros. Como lo hacemos anonadados a los pies de una pintura. Admirando los valores, las virtudes, las destrezas y las habilidades que poseemos.

La misma admiración que mostramos en los museos sería la clase de comportamiento que cambiaría el desarrollo y la evolución de una sociedad, que parece que se ha parado en el tiempo. ¿Lo intentamos? ¿Qué os parece?

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