El divorcio

Antes que mi padre falleciera lo peor y lo mejor que me había pasado en mi vida fue el divorcio de mis padres. Te condiciona tu vida. Aquel que diga lo contrario miente más que habla. Ya no eres la misma persona que eras. No solo eso, sino que cambia el destino de tu existencia.

No os equivoquéis no pretendo dar lastima ni auto compadecerme. Al contrario, me siento tremendamente afortunado con la vida que se me ha concedido. Solo quería contaros cómo este hecho me salvo la vida. Me hizo más fuerte, más realista y más maduro.

Uno puede aprender de los sucesos que ocurren en su pasado o anclarse en ellos. Mejor aprender. Y eso fue lo que yo hice, aprendí de lo sucedido.

Comencé a indagar y a estudiar sobre ello hasta llegar a crear mi propio duelo sobre el divorcio. Y como eso no me pareció suficiente decidí contar mi experiencia de forma gratuita a otros hijos, padres y matrimonios que se encontraban en la misma situación para que tuvieran en medio del océano un salvavidas al que agarrase. Esa es la sensación que a uno lo recorre. Te encuentras en medio del mar sin saber hacia dónde nadar para salvarte.

Hoy, y sin que sirva de precedente, quiero compartir estas pautas con vosotros. Deseo de corazón que os sirvan de ayuda y de inspiración en vuestras vidas.

Duelo de un divorcio. Fases.

Fases de Reacción. Acomodado en la parálisis emocional y en la autocomplacencia. Estático. No existe movimiento.

Incredulidad. No crees que te esté pasando a ti, entras en un estado de shock en el cual, tienes una macedonia emocional de emociones, sentimientos y pasiones encontradas.

No creemos que podamos tener en un momento dado hambre, porque siempre hemos estado bien alimentados.

Negación. Niegas aceptar la realidad, revelándote con el mundo, dañando y aprovechando la situación para sacar el máximo rendimiento de los elementos que están implícitos en ese divorcio, para tu propio interés. Pasotismo, vas a la tuya.

Tenemos hambre, pero nos negamos a reconocerlo.
¿Por qué no sabemos que queremos comer?

Fases de Acción: comienza el cambio y con ello el movimiento.

Asimilación. Comprender la información que nos da el divorcio, comenzando a incorporar soluciones a los conocimientos que nos han dado los estadios previos.

Por fin sabemos que lo que queremos comer es un bocata y tenemos que recordar cómo se digería.

Aceptación. Reconocimiento, canalización y resolución de la situación emocional vivida. Perdonarse a uno mismo, pedir perdón a aquellos que se ha dañado y respetar si la otra persona quiere pedir perdón o no.

Comenzamos a comer y digerir el bocata.

Neutralidad. Alcanzar un equilibrio imparcial entre todos los individuos que forman parte de un proceso de divorcio.

Disfrutamos del bocata sacándole matices a los diferentes ingredientes que tiene.

A veces deberíamos ser ciegos para realmente poder ver con claridad cómo somos los seres humanos.

 

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