Latidos ausentes

Todo comenzó queriéndonos mucho y mostrando nuestros corazones. Tú me querías y yo te quería a ti. Vamos, lo normal.

Hasta que empecé a sentirte lejos y no cerca. Te distanciabas y te encerrabas en ti. Recuerda que no hay mayor resistencia, antídoto y fortaleza que el AMOR. El AMOR hacia uno mismo y el AMOR hacia otros. Para mí, siempre ha sido sencillo y espero que para ti lo sea. Y espero que creas en ello y sea la piedra en la que edificar tu futura vida. Eso, si quieres tener una vida. Si en cambio prefieres seguir auto compadeciéndote, repitiéndote lo desdichada que eres y echando en falta lo que no tienes, en vez de valorar lo que sí posees, creer en ti y lo magnifica eres. Lo que te espera en tu futura vida eso dependerá de ti.

Si no puedes sola, agárrate y sujétate en aquellos que te quieren, porque también mereces ser apoyada y ayudada. Pero para ello tienes que dejar que lo hagan. Porque si no es imposible.

Hay muchas cosas en esta vida que no comprendo, la verdad. No comprendo el orgullo, no comprendo el ego, no comprendo la soberbia, no comprendo la envidia, no comprendo la auto compasión, no comprendo la maldad y no comprendo la mala educación. Pero sé que soy. Soy amor y eso siempre he sabido que lo era. Lo cual, es maravilloso, pero a la vez una dura cruz que cargar a la espalda. Me explico. Cuando uno AMA lo hace sin reservas y esto puede resultar contradictorio. Porque llega un momento que se vacía y no puede más. Para expresarlo con mayor claridad: Se encuentra sin sangre en sus venas. La verdad es que no entiendo nada.

No te puedes encerrar en ti misma. Eso no es bueno. Ni para ti, ni para mí, ni para nosotros, ni para tu relación con el resto.

La vida es demasiado corta para no sentir, para no acariciar, para no besar, para no amar, para no soñar, para no reír, para no bailar, para no comunicar, para no dar, para no entregar. Demasiado corta. Así que es hora de empezar a acariciar, a besar, a amar, a soñar, a bailar, a reír, a comunicar y a entregar. Tú decides qué clase de vida quieres, depende de ti. Lo mismo deseas otra cosa. Pues sé valiente y vive la que desees. Pero vívela. Ten el coraje y la valentía de hacerlo. Nadie vendrá a hacerlo por ti. No permitas que tu corazón deje de latir.

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